Noches blancas
Noches blancas —Pues sÃ, pero sea buena, por Dios, sea buena. Juzgue quién soy: ya tengo veintiséis años y nunca he tenido trato con nadie. ¿Cómo puedo hablar bien y, además, con habilidad? Será más provechoso cuando se haya contado todo abiertamente. No sé callar cuando el corazón habla en mi interior. Bueno, no importa… Créalo, ni una sola mujer, nunca, ¡nunca! ¡Ningún trato! Y dÃa tras dÃa sólo sueño con encontrar por fin a alguien. Ay, si usted supiera las veces que me he enamorado asÃ…
—Pero ¿cómo es eso? ¿Y de quién?