Noches blancas
Noches blancas —SÃ, es usted un impaciente… Casi está exigiendo…
—¡Oiga, escúcheme! —interrumpà yo—. Discúlpeme si de nuevo le digo algo un poco… Pero aquà va: Es imposible que no venga mañana. Soy un soñador, tengo tan poca vida real y momentos como este, como el de ahora, los cuento tan raramente que es imposible que no repita estos momentos en sueños. Soñaré con usted toda la noche, toda la semana, el año entero. Seguro que vengo mañana aquÃ, justo aquÃ, a este mismo lugar justo a esta hora, y seré feliz recordando el dÃa de ayer. Este sitio ya me es querido. Tengo otros dos o tres sitios asà en San Petersburgo. Incluso una vez me eché a llorar por los recuerdos, como usted… Quién sabe, quizá también a usted, hace diez minutos, los recuerdos le hicieron llorar… Pero perdóneme, he vuelto a dejarme llevar. Quizá usted haya sido especialmente feliz aquÃ…