Noches blancas
Noches blancas —Oh, entonces ¡mañana le contaré todo sobre mÃ! Pero ¿qué es esto? Es como si hubiera ocurrido un milagro… Dios mÃo, ¿dónde estoy? DÃgame, ¿acaso está disgustada por no haberse enfadado, como habrÃa hecho otra, y por no haberme alejado desde el principio? Dos minutos y ya me ha hecho feliz para siempre. Asà es, ¡feliz! Cómo saberlo, pero puede que usted me haya reconciliado conmigo mismo, que haya resuelto mis dudas… Quizá sobre mà caigan esos momentos… SÃ, mañana se lo contaré todo, lo sabrá todo, todo…
—Me parece bien, usted empezará.
—De acuerdo.
—¡Hasta la vista!
—¡Hasta la vista!
Y nos separamos. Yo caminé toda la noche, no me decidÃa a volver a casa. Era tan feliz… ¡Hasta mañana!