Pobre gente
Pobre gente Mi querido Makar Aleksiéyevich: He leído su carta y batido palmas. ¡Dios mío, Dios mío! Mire usted, amiguito: o me oculta usted algo, o sólo me ha escrito una parte de sus calamidades, o…, verdaderamente, Makar Aleksiéyevich, será que yo no acabo de entender bien su carta… Venga usted hoy a verme, ¡por lo que más quiera! Y oiga usted: venga, sencillamente, a comer con nosotras. Yo no sé qué vida hace usted ahí ni cómo está ahora con la patrona. Usted no me dice nada de eso en sus cartas, y no parece sino que lo hace con toda intención, como si no quisiera decírmelo.
Conque hasta la vista, amiguito; venga usted hoy sin falta. Pero sería lo mejor que viniese a comer con nosotras, Fiodora guisa muy bien. Hasta luego, pues. Suya,
Varvara Dobroselov
* * *
1 de agosto