Pobre gente
Pobre gente No le digo que no, Várinka; no me atrevo a contradecirla; comprendo yo mismo que he caído muy bajo, y hasta, lo que es más horrible, que he perdido mucho de mi dignidad. Pero probablemente todo esto estaría escrito desde el día que nací; ése sería mi sino…, y al sino, como usted sabe, no hay quien pueda darle esquinazo.
Conque ya tiene usted aquí, Várinka, la relación circunstanciada de cuanto hubo de ocurrirme en mis apuros y desventuras. Como usted ve, son de una índole tal, que más vale no hablar de ello. Estoy enfermo, Várinka, y han huido de mí todos los buenos sentimientos. Pongo fin a estas líneas reiterándole a usted, Varvara Aleksiéyevna, la seguridad de mi afecto, aprecio y estimación, y quedo su servidor más fiel,
Makar Dievuschkin
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29 de julio