Crimenes celebres. Los Borgia
Crimenes celebres. Los Borgia Y, tras estas palabras, el austero dominico, sin escuchar los gritos del moribundo, salió del aposento con la misma cara y el mismo paso que había entrado, como aquel espíritu que, desprendido ya de la tierra, se cierne sobre las cosas humanas.
Del grito que profirió Lorenzo de Médicis al verlo desaparecer, Ermolao, Poliziano y Pico della Mirandola, que lo habían escuchado todo, entraron en la habitación y encontraron a su amigo apretando convulsivamente entre sus brazos un magnífico crucifijo que había descolgado de la cabecera de su cama. Trataron en vano de tranquilizarlo con amistosas palabras: Lorenzo el Magnífico sólo tenía sollozos por respuesta; y una hora después de la escena que acabamos de relatar, con los labios pegados a los pies del Cristo, expiró entre los brazos de aquellos tres hombres, de los cuales el más privilegiado, aun siendo jóvenes los tres, no le sobreviviría más de dos años.
Como su pérdida iba a acarrear muchas calamidades, el cielo, dijo Nicolás Maquiavelo, quiso dar muy ciertos presagios: un rayo cayó sobre la cúpula de la iglesia de Santa Reparata y Rodrigo Borgia fue nombrado papa.