Crimenes celebres. Los Borgia
Crimenes celebres. Los Borgia En cuanto a la plaza misma, todavía no tenía, como se comprenderá tras la explicación que acabamos de dar, ni su hermosa columnata de Bernini, ni sus fuentes, ni su obelisco egipcio que, al decir de Plinio, fue erigido por el faraón Nuncoré en la ciudad de Heliópolis y transportado a Roma por Calígula, que lo situó en el circo de Nerón, donde se quedó hasta 1586. No obstante, como el circo de Nerón estaba justo en el terreno donde se eleva actualmente San Pedro, y el obelisco cubría con su base el lugar donde se encuentra la actual sacristía, se lo veía cual gigantesca aguja alzándose entre truncadas columnas de muros desiguales y piedras a medio tallar.
A la derecha de estas ruinas se elevaba el Vaticano, espléndida torre de Babel en la que han trabajado todos los arquitectos famosos de la escuela romana desde hace miles de años —en aquella época aún no poseía sus dos magníficas capillas, sus doce grandes salas, sus veintidós patios, sus treinta escaleras y sus dos mil habitaciones; ya que el papa Sixto V, ese sublime porquerizo, que tanto hizo en cinco años de pontificado, aún no había podido unirle el inmenso edificio que, del lado oriental, domina el patio de San Dámaso; pero ya era el viejo y santo palacio de antigua memoria donde Carlomagno recibió hospitalidad cuando fue coronado emperador por el papa León III.