De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Es que hay algo que usted no sospecha, Madame, y que por cierto tampoco yo sospechaba. Soy más conocido, y tal vez más popular en Madrid que en Francia. Los españoles creen reconocer en mÃ, y cuando le digo en mÃ, lo que quiero decir, como comprenderá, es en mis obras, un no sé qué castellano que les produce un cosquilleo agradable en el corazón. Es tan cierto que antes de ser caballero de la Legión de Honor de Francia, era yo comendador de Isabel la Católica en España. El extranjero habÃa tomado la iniciativa sobre mi paÃs. No dudo, Madame, que a mi regreso me hagan pagar todas estas gratificaciones de que soy objeto aquÃ. Pero al menos, por las cosas amables que en España se piensa de mÃ, sabré aproximadamente lo que se pensará de mà después de mi muerte.