De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Por eso, desde mi llegada, se estableció entre los artistas españoles y nosotros la más franca de las cordialidades. Lavega lleva mi cinta de la Legión de Honor y yo la cinta de Isabel la Católica desatada del cuello de Madrazo. Todas las noches, Breton, el Escriba de España, y Ribera, que goza de gran renombre en pintura y que es digno de él, pasan la velada con nosotros. El foyer del teatro El PrÃncipe, esa reunión de lo más distinguido de los artistas de Madrid, nos fue abierto por don Carlos de la Torre y por Romeo, los dos artistas dramáticos más prestigiosos de toda España. Cada dÃa uno de los dos se pone a nuestra disposición para servirnos de cicerone, y ante él todo se abre: galerÃas de cuadros, museos de artillerÃa, parques y palacios reales.
Es justo decir también que toda la embajada secunda nuestros deseos con la mejor disposición. Monsieur Bresson, que acaba de ser nombrado duque de Sainte Isabelle y grande de España por Su Majestad, es perfecto para nosotros, y hace tres dÃas nos ofreció, en el bellÃsimo palacio que habita, una fiesta verdaderamente real. ¡Y bien!, pues, volviendo al párrafo que dió lugar a esta digresión, a las siete nos esperaba en Madrid la colonia francesa, que nos ofrecÃa una cena de cien personas presidida por el hermano del valiente coronel Camond, uno de los negociantes más distinguidos de Madrid.