De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Bravo, Maquet! —exclamé—, usted es de mi escuela. Espero que a continuación se haya preocupado por averiguar si había tenido la culpa.

—Observe el terreno —dijo Maquet—, y lo juzgará usted mismo.

En efecto, al echar una mirada sobre el camino, el accidente, suponiendo que fuese resultado del azar, se volvía incomprensible. La fisura cortaba el camino; era imposible que el zagal, que conducía a las mulas por las riendas, no hubiese notado el precipicio, puesto que lo había bordeado, puesto que necesariamente había tenido que desviar a las mulas para que no cayeran en él. Además, un hecho complicaba el suceso.

Apenas bajó de su asiento, el mayoral había arrancado la linterna y la había apagado. Esto iluminó a Maquet; dejó de zurrar al mayoral, lo tomó por el cuello y lo llevó hacia el abismo. El mayoral creyó que había llegado su último día; se tensó con todas sus fuerzas. Pero Maquet tiene un puño contundente y, a pesar de su resistencia, el mayoral, empujado por lo demás a culatazos en el trasero, se encontró muy pronto al borde del abismo. Se puso lívido. «Si quiere matarme, máteme enseguida», dijo cerrando los ojos. Si se hubiese resistido, probablemente estaría perdido. Esta humildad conmovió a Maquet, que lo soltó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker