De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz —¡Qué quiere usted!, tenemos una mente muy retorcida; no queremos ser ayudados a menos que hayamos pedido ayuda.
Hicieron un movimiento de retirada.
—Señores —dijo el mayoral—, permitid que estos señores me ayuden a levantar mi coche.
—Nada mejor, pero que esperen a que hayamos partido.
—¿Adónde?
—Al otro lado de la montaña.
El mayoral les dijo algunas palabras en español.
—Está bien, nos alejamos —respondieron. A continuación agregaron el sacramental «Vaya usted con Dios». Y desaparecieron tras la montaña.
—Vaya —dijo Giraud apoyando su carabina en tierra—, he aquà una escena que utilizaré como tema de mi primer cuadro.