De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Al final de ese sendero, desembocamos en una pradera, luego en una pequeña llanura, al borde de la cual, es decir, a unos mil pasos de nosotros, veÃamos extenderse del modo más pintoresco del mundo la muralla morisca que hoy en dÃa sigue rodeando a la ciudad de los califas. En el centro de esta fortificación, a la izquierda de la copa de una bella palmera que se desplegaba por encima de las murallas como el penacho de un guerrero gigantesco, se abrÃa una abertura ojival que parecÃa llena de frescura, por estar llena de sombra. Era la puerta de la ciudad.