De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No conozco a nadie que haga frente a las invasiones con más valor que una mujer muy fea, a excepción de una mujer muy bella. Nuestra heroína era muy fea. Parecía resignada a todo. Desbarolles le explicó en un castellano muy excitado que éramos honestos viajeros muertos de sed, y que nuestra mayor ambición por el momento era tener cada uno una sandía, pagándola, claro está. La pretensión le pareció de lo más justa a nuestra vendedora, que puso todo su negocio a nuestra disposición.

¡Ah!, Madame, si nos hubiese visto abalanzarnos sobre las sandías, tres días antes objeto de nuestro desdén, cuando Pepino se aventuraba a deslizar una sobre nuestra mesa, ¡qué reflexiones sin fin hubiese inspirado esta lamentable visión a su espíritu tan filosófico! Sólo el miedo a la hidropesía nos detuvo. Giraud y Alexandre habían comenzado su tercera sandía, cuando mis espantosas predicciones se las hicieron caer de la boca a medio devorar.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker