De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Yo sabÃa que entre otras curiosidades Córdoba encerraba los restos de la casa de Séneca. Séneca no es un gran trágico; pero en fin, como es el único trágico de Roma, y como en su poema de Medea predijo el descubrimiento de América, yo deseaba ver la casa de Séneca. Cada vez que habÃa manifestado ese deseo, Perez, Paroldo y Hernández de Córdoba, nuestro tercer compañero de amistad, se habÃan echado a reÃr. Por fin, como yo insistÃa con empecinamiento de turista, Perez me dijo:
—Está bien, lo llevaremos esta noche a la casa de Séneca.
—¿Y por qué precisamente esta noche?
—¡Pero hombre!
—¿Es que está cerrada de dÃa, la casa de Séneca?
—No, por el contrario, está abierta a toda hora.
—¿No se hace honor allà a la hospitalidad?
—La hospitalidad es antigua, pero…
—¿Pero qué?
—Pero nos interesa mucho que no se sepa que hacemos uso de esa hospitalidad.
—¡Ah, ah!
—SÃ.
—¡Muy bien!
—¿Insiste en visitar la casa de Séneca?