De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Invitamos al teniente Vial a compartir nuestra cena. Aceptó con una franqueza que nos puso en simpatía inmediata; desde ese momento comprendimos que íbamos a convertirnos en excelentes amigos. La cena estaba servida con un cierto giro francés que nos agradó contemplar. Pero lo que vino a entristecer ligeramente la alegría que nos inspiraba ese reflejo de la patria ausente, fue la silueta de Julia apareciendo en la penumbra de la puerta. Decididamente había resuelto comprometernos en la tierra y en el mar. Además, con una ingenuidad adorable, la pobrecita vino a sentarse junto a nosotros. Le preguntamos si había cenado. Nos respondió que no. ¿Cómo, Madame, se lo pregunto a usted, íbamos a ser más severos por la noche de lo que habíamos sido por la mañana? Un único escrúpulo habría podido retenernos, y era la presencia de Vial. Pero hay que decirlo, no nos parecía cosa de hombres alarmarse a causa de una linda cara, por más que esa linda cara fuese un poco más incitante de lo conveniente.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker