De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Olvidé hablarle de un perro caniche que viene tras el celoso; pues es un celoso sin la menor duda. Esos endemoniados perros caniches, cuya raza al igual que la de los dogos se está perdiendo en Francia, son muy instintivos; pero Alexandre ha visto al perro caniche, puesto que lo dibujó, y si lo vio, ¡pues bien!, no se fiará de él. Asà que me fui sin haber avanzado más que la vÃspera. Mostré el dibujo a monsieur Huet, a quien presumà más al corriente de las costumbres españolas que yo; pero monsieur Huet sólo pudo ver en él lo que yo mismo habÃa visto. Dos coches nos esperaban; subimos cinco en uno y cuatro en el otro. Monsieur Huet traÃa a dos amigos suyos. Hablé tÃmidamente de llevar provisiones. Monsieur Huet levantó la tapa de uno de los cofres, y comprobé que no tendrÃamos nada que desear por ese lado.