El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Llegó Morand para anunciarles que les estaban esperando para sentarse a la mesa. Pasaron al comedor, donde estaban preparados tres cubiertos en una mesa estrecha. Se sentaron y Maurice buscó con los suyos el pie de Geneviève; al primer contacto, la vio enrojecer, pero el piececito permaneció tranquilo, inmóvil entre los suyos.