El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Querida amiga, ni una palabra sobre mÃ; la revelación de mi nombre me perderÃa indefectiblemente… Espera a mañana para nombrarme, porque esta tarde abandonaré ParÃs.
Tuya. SofÃa.
—¡Oh, Dios mÃo! —exclamó la futura diosa—. Si hubiera podido adivinar esto habrÃa esperado hasta mañana.
Y se abalanzó a la ventana para llamar a Lorin si aún era tiempo, pero él ya habÃa desaparecido.