El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja —Me las ha dado Santerre hoy mismo. Es el jovencito rubio que nos ha liberado esta mañana, ya sabes, el que mandaba la tropa de petimetres que sacudÃan tan fuerte. Se le ha seguido y se ha perdido su pista en los alrededores del domicilio de nuestro propietario de la calle Corderie; de manera que se supone que viven juntos.
—Me parece que, si detienes esta noche a quien nos ha salvado esta mañana, pecas de falta de agradecimiento.
—¡Vamos! ¿Crees que nos ha salvado por salvarnos? Ellos estaban allà para liberar a la pobre Héloïse Tison cuando pasara. Nuestros asesinos les molestaban y han caÃdo sobre ellos. Hemos sido salvados de carambola. Como todo está en la intención, y la suya no era salvarnos, no tengo que reprocharme la más pequeña ingratitud. Además, lo principal es la necesidad, y nosotros necesitamos rehabilitamos por un golpe resonante. Yo he respondido por ti ante Santerre; él sabe que tú mandas la expedición.
—¿Cómo ha ocurrido?