El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja —SÃ, a un propietario reciente; pero nadie le conocÃa. Se sabe que la casa ha cambiado de dueño hace dos o tres semanas, eso es todo. Los vecinos habÃan oÃdo ruido, pero como la casa es vieja, creyeron que se efectuaban reparaciones. En cuanto al otro propietario, habÃa abandonado ParÃs. Mientras tanto, llegaba yo; llamé aparte a Santerre y le dije que se deberÃa localizar al notario que habÃa legalizado la venta; asà se podrÃa ver en el acta el nombre del comprador. Santerre me felicitó y me ha designado para detener al individuo en cuestión.
—¿Y este hombre es el caballero de Maison-Rouge?
—No, su cómplice solamente; es decir, probablemente.
—Entonces, ¿cómo dices que vas a detener al caballero de Maison-Rouge?
—Vamos a detenerle juntos.
—Antes de nada, ¿conoces al caballero de Maison-Rouge?
—Perfectamente.
—¿Tienes sus señas personales?