El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Maurice obligó a Geneviève a jurar que serÃa suya; después se dirigió a la habitación de al lado y dijo al caballero.
—Señor, vÃstase de curtidor Morand. Le devuelvo su palabra, está libre —y volviéndose a Geneviève añadió—: Señora, la consigna es Clavel y subterráneo.
Y como si tuviera horror de permanecer en la habitación donde habÃa pronunciado estas dos palabras que le convertÃan en traidor, abrió la ventana y saltó al jardÃn.