El caballero de la casa roja

El caballero de la casa roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Oh! ¡Dios! —dice Lorin—, ¡el hombre es un animal versátil, y al que los filósofos tienen buenas razones para despreciar a su ligereza! ¡Aquí está uno! ¿Lo cree, señora? Anoche, saltando en el agua, declaró que no había ninguna felicidad posible para él en este mundo, y he aquí que lo he encontrado esta bonita mañana, feliz, sonrisa en los labios, la felicidad en el frente, vive en el corazón, delante de una mesa bien servida y bien es cierto que no come, pero eso no prueba que esté enfermo.

—¿Cómo?, —dijo Geneviève—, ¿quería hacer todo esto?

—Todo esto, y muchas otras cosas, te lo diré más adelante, pero por ahora estoy muy hambriento, es culpa de Maurice, que me hizo correr todo el distrito de Saint-Jacques ayer por la noche. Permítanme coma de su almuerzo, que veo no ha tocado.

—¡Tiene razón! —exclamó Maurice con una alegría infantil—. ¡Almorcemos! Yo no he comido, y usted Geneviève, por lo que veo tampoco.

Lorin se sorprendió al oír este nombre.

—¡Ah! ¡Suponía que habías adivinado que era ella! —dijo Maurice.

—¡Por supuesto! —Lorin respondió cortando una gran rebanada de jamón blanco y rosa.

—Yo también tengo hambre, —dijo Geneviève, tendiendo su plato.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker