El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Y el comisario mostró a Lorin un papel con una horrible letra y una ortografÃa enigmática. En el papel decÃa que cada mañana se veÃa al ciudadano Lindey, sospechoso y bajo orden de detención, salir de casa del ciudadano Lorin. La denuncia estaba firmada por Simon.
—¡Ah, ya! —dijo Lorin—. Este remendón perderá práctica si ejerce dos oficios a la vez. ¡Soplón y zapatero! Es un César este señor Simon… —y estalló en risas.
—¿Dónde está el ciudadano Maurice? —dijo el comisario—. Te apremiamos a entregarle.
—Ya he dicho que no está aquÃ.
El comisario pasó a la habitación de al lado, luego subió a un pequeño desván que ocupaba el criado de Lorin; pero no encontró la menor huella de Maurice. Pero, en la mesa del comedor, atrajo su atención una carta recién escrita; era de Maurice y decÃa:
Desayuna sin mÃ. Voy al tribunal y no volveré hasta la noche.
Lorin pidió permiso para que viniera su criado y le ayudara a vestirse; querÃa que este se enterara de todo para que pudiera contárselo a Maurice.
El criado bajó de su desván y ayudó a su señor.