El caballero de la casa roja

El caballero de la casa roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al primer golpe de vista distinguió a Maurice. Entonces se volvió por completo con una dulce sonrisa y un gesto más dulce todavía; apoyó sus manos rosas y temblorosas sobre sus labios y, poniendo en él toda su alma, dio alas a un beso perdido, que sólo uno entre toda aquella gente tenía derecha a tomar para sí.

Un murmullo de interés recorrió la sala. Geneviève, interpelada, se volvió a sus jueces; pero se detuvo en medio de su movimiento, y sus ojos se fijaron con expresión de terror en un punto de la sala.

En vano se alzó Maurice de puntillas: no vio nada; o mejor dicho, algo más importante llamó su atención: Fouquier-Tinville había comenzado la lectura del acta de acusación.

Se decía en ella que Geneviève Dixmer era la esposa de un conspirador encarnizado, del que se sospechaba que había ayudado al excaballero de Maison-Rouge en sus sucesivas tentativas de salvar a la reina.

Por otra parte, ella había sido sorprendida de rodillas ante la reina, suplicándola que cambiara sus ropas con ella y ofreciéndose a morir en su puesto. Este fanatismo estúpido, rezaba el acta de acusación, sin duda merecerá el elogio de los contrarrevolucionarios; pero hoy, cualquier ciudadano francés se debe exclusivamente a la nación, y la traiciona doblemente quien se sacrifica por los enemigos de Francia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker