El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja En la sección sólo se hablaba del caballero de Maison-Rouge y su intentona en el Temple. Maurice se mantuvo silencioso, redactó la proclama, terminó su tarea en tres horas y se dirigió a la calle Saint-Honoré. París le pareció completamente distinto a la noche anterior, y volvió a recorrer el camino que hiciera con la desconocida. Atravesó los puentes y llegó a la calle Víctor, como se la llamaba entonces.
«¡Pobre mujer! —murmuró Maurice—. No ha reflexionado que la noche sólo dura doce horas y su secreto probablemente no dure más. A la luz del sol encontraré la puerta por donde se deslizó, y quién sabe si no la apercibiré a ella misma en alguna ventana».
Penetró en la antigua calle Saint-Jacques y se situó en el mismo lugar en que había estado la víspera. Cerró los ojos un instante, creyendo que el beso de la víspera le quemaría de nuevo los labios. Pero sólo sintió el recuerdo, aunque este también quemaba.