El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Morand objetó que el fracaso se debÃa a que uno de los aristócratas que formaban la patrulla habÃa llamado señor a alguien.
—Y además porque se conocÃa la llegada a ParÃs del caballero de Maison-Rouge —dijo Maurice.
Morand se mostró muy interesado en conocer los detalles del asunto y Maurice se ofreció a contar todo lo que sabÃa del caso, mientras Geneviève y el resto de los invitados prestaban la mayor atención.
—Por lo que parece —dijo Maurice—, el caballero de Maison-Rouge venÃa de la Vendée; habÃa atravesado toda Francia con la suerte que le es habitual. Llegó de dÃa a la barrera del Roule y esperó hasta las nueve de la noche; a esa hora, una mujer disfrazada atravesó la barrera y le entregó un uniforme de cazador de la guardia nacional; diez minutos después entraban juntos; el centinela entró en sospechas y dio la alarma. Entonces, los dos culpables entraron en un edificio y salieron de él por una puerta que daba a los Champs-Elysées. Parece que una patrulla afecta a los tiranos esperaba al caballero en la esquina de la calle Bardu-Bec. El resto ya lo conocen.
—¿Se sabe qué ha ocurrido con la mujer? —preguntó Morand.
—No. Ha desaparecido y se ignora por completo quién pueda ser.