El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Al dÃa siguiente —10 de marzo— todos los diputados montañeses asistÃan a la sesión. El alcalde se presenta con el acuerdo del ayuntamiento confirmando las medidas de los comisarios de la Convención y repite el deseo, manifestado unánimemente la vÃspera, de un tribunal extraordinario encargado de juzgar a los traidores.
Enseguida se exige a gritos un acuerdo del comité. Este se reúne y, diez minutos después, Robert Lindet anuncia que se nombrará un tribunal compuesto por nueve jueces y dividido en dos secciones, encargado de perseguir a quienes traten de confundir al pueblo. Los girondinos comprenden que esto significa su arresto. Se levantan en masa.
—¡Antes morir que consentir el establecimiento de esta inquisición veneciana! —gritan.
En respuesta, los montañeses piden que se vote a mano alzada.
Se vota y, contra todo pronóstico, la mayorÃa declara: 1.º que habrá jurados; 2.º que el número de estos jurados será igual al de departamentos; 3.º que serán nombrados por la Convención.