El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja La reina oyó estas palabras dichas para que las escuchara y miró al joven con agradecimiento.
Maurice volvió la cabeza con indiferencia y pasó al otro lado de la vidriera seguido por Agrícola.
Mientras Maurice hablaba con Agrícola, al otro lado de la vidriera se desarrollaba la escena que había previsto el joven. La mujer de Tison se había aproximado a la reina.
—Señora —le dijo esta—, su desesperación me rompe el corazón; yo no quiero privarla de su hija; pero piense que, haciendo lo que exigen estos hombres, su hija estará perdida igualmente.
—¡Haz lo que dicen! —exclamó la señora Tison.
—Sepa primero de qué se trata; su hija ha traído a una amiga.
—Sí, una obrera como ella; no ha querido venir sola a causa de los soldados.
—Esta amiga ha entregado a su hija una nota; su hija la ha dejado caer. Marie, que pasaba, la ha recogido. Es un papel insignificante; sin embargo, le podrían encontrar sentido gentes malintencionadas. ¿Quiere que sacrifique a un amigo sin que esto le devuelva a su hija?
—¡Haz lo que te han dicho! —gritó la mujer.
—Pero, si este papel compromete a su hija, ¡comprende!