El Castillo de Eppstein
El Castillo de Eppstein Llamaron al secretario, y el conde, con el pretexto de comprobar las cuentas de sus aparceros, le hizo quedarse con él hasta las nueve de la noche. A esa hora, le anunciaron que la cena estaba preparada, y el conde Maximiliano descendió solo a cenar, no sin haber ordenado al secretario que siguiera con su trabajo y le esperase. Todo porque creía que la presencia de un extraño en aquella cámara alejaría a los fantasmas.