El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XI

XI

Rosamunda estaba alegre y tranquila, feliz. La joven creía que, con aquel plazo de tiempo que se habían dado, había ganado todo, porque había sabido mantenerse con firmeza entre el amor y el deber, porque había transigido con su pasión, sin dejar por ello de satisfacer a su conciencia. Y no dejaba de repetirse que Dios y Albina también debían de estar satisfechos.

—¡Dos años es tanto tiempo! —No dejaba de repetirse—. Para entonces, Everard ya no me amará, pero le habré evitado todo remordimiento. Mientras tanto, le guardaré cerca de mí, y si, dentro de dos años, me ama todavía… Pero vos sois testigo, Dios mío, de que estoy segura de que para entonces ya no me amará.

En cuanto a Everard, se separó de Rosamunda, ahíto de amor y loco de alegría.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker