El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Por otra parte, estoy seguro, Everard, de que no me harán falta amenazas con vos. Porque cederéis a mis paternales consejos, y para haceros entrar en razón, sólo tengo que deciros que necesito de vos, hijo mío.

—¿Qué me decís, padre? —exclamó Everard, guiado por su corazón inocente, tocado por la bondad que rezumaban las palabras de aquel cortesano—. ¿Qué necesitáis de mí?

Maximiliano no pasó por alto aquel gesto de entrega, y decidió aprovechar la circunstancia.

—Quiero decir, Everard —prosiguió, tras poner una de sus manos sobre las del muchacho—, quiero decir que os necesito de verdad. No sabéis lo que es el terreno resbaladizo de la corte, y cuántas y permanentes intrigas nos alejan de ella. Hace dos meses tan sólo, uno de esos manejos pudo haber causado mi perdición. La fidelidad de vuestro hermano me habría salvado de ello, pero Dios se lo llevó. Fue entonces, Everard, cuando yo, que os tenía olvidado, pobre hijo mío, he pensado en vos y he regresado a buscaros.

—¡Decidme, padre mío, decidme! —exclamó Everard, encantado—. Y actuaré como mi hermano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker