El Castillo de Eppstein

El Castillo de Eppstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Jesús, tened piedad de él! —Contestaba Rosamunda.

—¡Madre, perdonadle! —Murmuraba Everard.

Dieron las doce. Y fue una pregunta de Conrado la que sobresaltó a todos.

—¿Estará vivo todavía? —preguntó.

—Creo que no —respondió Everard, tras una pausa—. Mi madre siempre lo dijo, que tendría que morir, si no por mi mano, sí por mi causa. No he sido el verdugo; tan sólo el hacha. Y aunque esa pobre sombra se compadecía de él, el destino ha sido más fuerte que ella. Han concurrido todas las circunstancias para que se produjera este acontecimiento predicho, todas; no sólo la impureza y la maldad que, junto con la ambición del conde y los vicios de mi hermano, son los que acabaron con él, sino también la bondad y la religión, es decir, la confianza de Jonathas y nuestro sagrado amor. La suerte así lo ha querido. Las pasiones, que dominaban a mi padre, clamaban por una víctima. Y él mismo ha buscado su perdición.

Una hora más tarde, Everard preguntó:

—¿Qué pasará allí? ¿Qué espantosa calamidad nos espera? ¡Dios mío! ¡Éramos tan felices ayer mismo, por la mañana, teníamos tan bonitos sueños…! Pero, ahora, ¿qué esperanzas nos quedan? ¿Cómo será nuestra vida en adelante?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker