El collar de la reina
El collar de la reina Era la mañana siguiente del día en que los portugueses habían formalizado su negocio con Boehmer, y tres días después del baile de la Ópera, al cual hemos visto asistir a algunos de los principales personajes de esta historia.
En la calle Montorgueil, en el fondo de un patio cerrado por una verja, había una casita de humilde aspecto, defendida del ruido de la calle por contraventanas que recordaban la construcción típica de provincias.
En el fondo de este patio aparecía una tienda, abierta a medias a los que habían franqueado la verja y atravesado el patio.
Era la casa de un periodista muy nombrado, de un gacetillero, como se les llamaba entonces. El redactor vivía en el primer piso. Los bajos servían de almacén para las ediciones de la Gaceta, numerado cada ejemplar. Los otros dos pisos pertenecían a gentes pacíficas y que pagaban bastante caro la desgracia de asistir varias veces al año a ruidosas escenas hechas al gacetillero por agentes de la policía, por particulares ofendidos o por actores tratados como ilotas[59].
