El collar de la reina
El collar de la reina Mientras esto ocurría en la calle Neuve-Saint-Gilles, monsieur de Taverney padre se paseaba por su jardín, seguido de dos lacayos que empujaban un sillón de ruedas.
Había en Versalles, y hay quizá todavía hoy, viejos palacios con jardines estilo francés que, por una servil imitación de los gustos y las ideas de su dueño, reproducían el Versalles de Le Nôtre y de Mansart.
Varios cortesanos, con un De la Feuillade que debió de ser su modelo, se hacían construir en pequeño un invernadero subterráneo, un Bassin des Suisses y los baños de Apolo.
Había también el patio de Honor y el Trianón, pero todo reducido a un cinco por ciento; cada estanque parecía simbolizado por un cubo de agua.
De Taverney había hecho otro tanto, ya que Su Majestad Luis XV había adoptado el Trianón. La casa de Versalles había tenido sus trianones, sus vergeles y sus parterres. Puesto que Luis XVI tuvo sus talleres de cerrajería y sus tornos, monsieur de Taverney tenía su forja y sus bancos carpinteros. Puesto que María Antonieta había impuesto jardines ingleses, ríos artificiales, praderas y palacetes, monsieur de Taverney levantó en un rincón de su jardín un pequeño Trianón para muñecas y un riachuelo para patitos y pececitos.
