El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Maximilien, ya le he dicho que no soy amiga de Eugénie.

—¡Eh! ¡Dios mío! —dijo Morrel—. Aunque no sean amigas, las chicas se hacen confidencias; convenga conmigo en que seguro que le ha hecho usted algunas preguntas al respecto. ¡Ah! La veo sonreír.

—Si es así, si usted me ve, Maximilien, no merece la pena que tengamos entre nosotros este parapeto de madera.

—Veamos, ¿qué le ha dicho?

—Me ha dicho que no quería a nadie —dijo Valentine—; que le horroriza el matrimonio; que su mayor alegría sería llevar una vida libre e independiente, y que casi desearía que su padre perdiese su fortuna para hacerse artista como su amiga, la señorita Louise d’Armilly.

—¡Ah! ¡Lo ve!

—Y bien, ¿y eso qué demuestra? —preguntó Valentine.

—Nada —respondió sonriendo Maximilien.

—Entonces —dijo Valentine—, ¿por qué sonríe ahora usted?

—¡Ah! —dijo Maximilien—. Ya veo que usted también mira a través del parapeto, Valentine.

—¿Quiere usted que me vaya?

—¡Oh! ¡No! ¡No! ¡Ni hablar! Pero mejor volvamos a usted.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker