El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Usted no entiende, Maximilien; cuando hace un año hablé de retirarme a un convento, a pesar de las observaciones que se vio obligada a hacerme, adoptó mi propuesta con alegría; mi padre, incluso, hubiera consentido, instigado por ella, estoy segura; sólo mi pobre abuelo me retuvo. No puede imaginarse, Maximilien, qué expresión hay en los ojos de ese pobre anciano, que no quiere a nadie más que a mí en este mundo, y que Dios me perdone si es una blasfemia, pero tampoco es querido por nadie, salvo por mí. Si supiera, cuando supo mi idea del convento, cómo me miraba, todo el reproche que había en esa mirada, y toda la desesperación que acumulaban esas lágrimas que le caían por las mejillas inmóviles, sin quejas, sin suspiros. ¡Ah! Maximilien, sentí un gran remordimiento; me eché a sus pies gritándole: «¡perdón!, ¡perdón! ¡Padre querido! Que hagan conmigo lo que quieran pero yo no le dejaré nunca». Entonces, levantó los ojos al cielo…, y… ¡oh!, Maximilien, aunque a partir de ahora sufra mucho, esa mirada de mi anciano abuelo me compensó por adelantado de todo lo que pueda sufrir.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker