El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —Traeremos al notario, puesto que usted lo quiere de todos modos, señor; pero yo me disculparé ante él, y usted mismo también lo hará, pues la escena será bastante ridÃcula.
—No importa —dijo Barrois—, de todas las maneras, voy a buscarlo.
Y el viejo sirviente salió de la sala, victorioso.