El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Vaya! Ahora me desprecias, pequeño; pues te equivocas; ahora que te he encontrado, nada me impide ir vestido de lana de Elbeuf como cualquier otro, dado que sé que tienes buen corazón: si tienes dos trajes, me darás uno; yo te di mi parte de la sopa y de las judías, cuando tenías demasiada hambre.

—Es cierto —dijo Andrea.

—¡Vaya un apetito que tenías! ¿Sigues teniendo tanto apetito?

—Pues sí —dijo Andrea riendo.

—¡Cómo habrás cenado en casa de ese príncipe de donde salías!

—No es un príncipe, sino simplemente un conde.

—¿Un conde? Y rico, ¿eh?

—Sí, pero no te fíes; es un señor que no tiene cara de buenos amigos.

—¡Oh! ¡Dios mío! ¡Estate tranquilo! No tengo ningún proyecto sobre tu conde, te lo dejo para ti solo. Pero, en fin —añadió Caderousse, retomando su malsana sonrisa que había aflorado ya en sus labios—, habrá que dar algo por eso, ¿comprendes?

—Veamos, ¿qué necesitas?

—Creo que con cien francos al mes…

—¿Y bien?

—Viviría…

—¿Con cien francos?

—Mal, comprende; pero con…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker