El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Caderousse, desconfiando aún de esa promesa, pasó por la ventana y puso el pie en el primer peldaño de la escala de mano.

Allí, se detuvo temblando.

—Ahora, baja —dijo el cura cruzándose de brazos.

Caderousse comenzó a entender que no había nada que temer por ese lado, y bajó.

Entonces el conde se acercó con la vela, de manera que se podría ver desde los Champs-Elysées a un hombre que bajaba desde una ventana, alumbrado por otro hombre.

—¿Pero, qué hace, señor cura? —dijo Caderousse—. Si pasara una patrulla…

Y sopló la vela. Después continuó bajando, pero hasta que no sintió el suelo del jardín bajo sus pies, no estuvo tranquilo.

Montecristo volvió al dormitorio, y echando una rápida ojeada del jardín a la calle, vio en primer lugar a Caderousse, que después de llegar abajo dio una vuelta por el jardín y fue a colocar la escala al final del muro, a fin de salir por un lugar diferente del que había entrado.

Después, mirando la calle, vio al hombre que parecía esperar y que corría paralelamente por la calle hasta situarse tras la esquina misma por donde Caderousse iba a bajar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker