El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—El señor comerá.

—¿Y después?

—El señor dormirá una hora.

—¿Y después?

—Después irá a la Ópera.

—¿Está usted seguro? —preguntó Albert.

—Perfectamente seguro; el señor ha pedido sus caballos a las ocho en punto.

—Muy bien —replicó Albert—; eso es todo lo que quería saber.

Después, dirigiéndose a Beauchamp:

—Si tiene usted algo que hacer, vaya a hacerlo enseguida, Beauchamp; si tiene alguna cita para esta tarde, pospóngala hasta mañana. Comprenda que cuento con usted para ir a la Ópera. Si puede, traiga con usted a Château-Renaud.

Beauchamp aprovechó el permiso y dejó a Albert, tras prometerle que vendría a buscarle a las ocho menos cuarto.

Una vez en casa, Albert escribió a Franz, a Debray y a Morrel, para manifestarles el deseo que tenía de verles aquella misma velada en la Ópera.

Después fue a visitar a su madre, que desde los acontecimientos de la víspera había ordenado que nadie la molestara, encerrada en su habitación. La encontró en la cama, rota por el dolor y la humillación pública.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker