El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señorita —dijo Eugénie—, que el portero saque la calesa del hangar y envíele a buscar unos caballos al hotel de las Postas. Dele estos cinco francos por la molestia.

—De verdad que te admiro —dijo Louise—, casi diría que te respeto.

La costurera no salĂ­a de su asombro; pero como habĂ­a convenido que habrĂ­a veinte luises para ella, no hizo la menor observaciĂłn.

Un cuarto de hora después, el portero volvía con un postillón y los caballos, que en un santiamén fueron enganchados al carruaje, asegurando bien el baúl con la ayuda de una cuerda y de un torniquete.

—Este es el pasaporte para el viaje —dijo el postillón—; ¿qué camino tomamos, joven?

—El camino de Fontainebleau —respondió Eugénie con una voz casi masculina.

—Pero bueno, ¿qué dices? —preguntó Louise.

—Les engaño —dijo Eugénie—; esta mujer a la que damos veinte luises, puede traicionarnos por cuarenta; en el bulevar cambiaremos de dirección.

Y la joven subiĂł, sin apenas tocar el estribo, a la brisca, que habĂ­an preparado excelentemente para poder dormir durante el viaje.

—Tú siempre tienes razón, Eugénie —dijo la maestra de canto colocándose junto a su amiga.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker