El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tanta benevolencia hubiera alejado las certezas, y Morrel ni siquiera tenía sospechas.

—Pero, en fin, señor de Villefort —dijo—, ¿qué consejo me daría usted para apresurar el regreso del pobre Dantès?

—Uno solo, señor: haga usted una petición al ministro de Justicia.

—¡Oh! Señor, ya sabemos lo que pasa con las peticiones: el ministro recibe doscientas al día y no lee más de cuatro.

—Sí —repuso Villefort—, pero leerá una solicitud enviada por mí, apostillada por mí, dirigida directamente por mí.

—¿Y usted se encargaría de hacer llegar al ministro esa petición, señor?

—Con el mayor placer. Dantès podía haber sido culpable entonces, pero hoy es inocente, y es mi deber devolver la libertad a quien fue mi deber encerrar en prisión.

Villefort prevenía así el peligro de una investigación, poco probable, pero posible, investigación que le perdería sin remisión.

—¿Pero cómo se escribe a un ministro?

—Póngase aquí, señor Morrel —dijo Villefort, cediendo su sitio al armador—; voy a dictarle.

—¿Usted sería tan amable?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker