El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo El foso de los leones
Uno de los edificios de la prisión La Force, en el que están los detenidos más comprometidos y los más peligrosos, se llama el patio Saint-Bernard.
Los presos, en su enérgico lenguaje, le pusieron el nombre de foso de los leones, probablemente porque los reclusos tienen dientes que muerden a menudo los barrotes, y a veces incluso a los guardianes.
Es una prisión dentro de la prisión; los muros tienen el doble de grosor que los demás; cada dÃa, un guardián sondea con cuidado las rejas macizas, y se reconoce en estos guardianes, de estatura hercúlea y miradas frÃas e incisivas, que han sido seleccionados para reinar sobre su pueblo por el terror y por la actividad de la inteligencia.
El patio de ese edificio está encuadrado entre muros enormes, sobre los que el sol se desliza oblicuamente, cuando se decide a entrar en ese abismo de fealdades morales y fÃsicas. Es allÃ, sobre el suelo, por donde vagan desde la hora de levantarse, pensativos, despavoridos y macilentos, como sombras, los hombres que la justicia tiene agachados bajo la cuchilla mientras la afila.