El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Mi hijo! —exclamó de repente—. ¿Dónde está mi hijo? ¡Édouard! ¡Édouard!

Y se precipitó fuera del apartamento gritando:

—¡Édouard! ¡Édouard!

Pronunció ese nombre en un tono tal de angustia, que los sirvientes acudieron.

—¡Mi hijo! ¿Dónde está mi hijo? Que le alejen de la casa, que no vea…

—El señorito Édouard no está aquí abajo, señor —respondió el ayuda de cámara.

—Sin duda estará jugando en el jardín; ¡vaya a ver!, ¡vaya a ver!

—No, señor. La señora llamó a su hijo hace una media hora; el señorito Édouard subió donde la señora y no ha salido desde entonces.

Un sudor helado inundó la frente de Villefort, sus pies tropezaron en las baldosas, sus ideas comenzaron a darle vueltas en la cabeza como el mecanismo desorganizado de un reloj que se rompe.

—¡Donde la señora! —murmuró—. ¡Donde la señora!

Y volvió lentamente sobre sus pasos, secándose la frente con una mano y apoyándose en las paredes con la otra.

Al entrar en la habitación tenía que volver a ver el cuerpo de la desgraciada mujer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker