El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El abate se arrancó la peluca con la falsa tonsura, echó hacia atrás la cabeza y sus largos cabellos negros, al sentirse libres, recayeron sobre los hombros, encuadrando su rostro de hombre.

—¡Es el rostro del conde de Montecristo! —exclamó Villefort con los ojos extraviados.

—Tampoco es eso, señor fiscal del rey, piense mejor y más lejos en el tiempo.

—¡Esa voz!, ¡esa voz! ¿Dónde la oí por primera vez?

—Usted la oyó por primera vez en Marsella, hace veintitrés años, el día de su compromiso con la señorita de Saint-Méran. Busque en sus archivos.

—¿Usted no es Busoni? ¿Usted no es Montecristo? ¡Dios mío! ¡Es usted ese enemigo oculto, implacable, mortal! Hice algo contra usted en Marsella, ¡oh!, ¡maldición para mí!

—Sí, tienes razón, es exactamente eso —dijo el conde cruzando los brazos sobre su amplio pecho—; ¡busca, busca!

—¿Pero, qué te hice, entonces? —exclamó Villefort, cuyo espíritu flotaba ya en el límite donde se confunden razón y demencia, en esa niebla que ya no es sueño, pero que tampoco es el despertar—. ¿Qué te hice? ¡Di! ¡Habla!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker