El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si es Dios quien les ha golpeado —decía Emmanuel—, es que Dios, que es la suprema bondad, no encontró nada en el pasado de esa gente que mereciera la atenuación de la pena; es que esa gente era gente maldita.

—¿No eres demasiado temerario en tus juicios, Emmanuel? —dijo Julie—. Cuando mi padre, pistola en mano, estaba dispuesto a levantarse la tapa de los sesos, si alguien le hubiera dicho, como tú dices ahora: «este hombre merece su pena», ¿ese alguien no se hubiera equivocado?

—Sí, pero Dios no permitió que nuestro padre sucumbiera, como no permitió a Abraham que sacrificara a su hijo. Al patriarca, como a nosotros, le envió un ángel para que cortara a mitad de camino las alas de la Muerte.

Apenas acababa de pronunciar esas palabras cuando sonó la campanilla de la puerta.

Era la señal del portero para anunciar que llegaba una visita.

Casi al mismo instante se abrió la puerta del salón, y apareció en el umbral el conde de Montecristo.

Fue un doble grito de alegría por parte de los dos jóvenes.

Maximilien levantó la cabeza y volvió a dejarla caer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker