El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Le habían retenido para robarle, y como sólo llevaba consigo algunos luises, lo pagaría como rescate.
Recordó que a Morcerf le habían tasado más o menos en cuatro mil escudos; como él se daba una apariencia mucho más importante que Morcerf, fijó él mismo en su mente su propio rescate en ocho mil escudos.
Ocho mil escudos eran cuarenta y ocho mil libras.
Le quedaba aún algo así como cinco millones cincuenta mil francos.
Con eso saldría adelante en cualquier sitio.
Así pues, más o menos seguro de resolver con éxito este asunto, dado que no hay antecedentes de que alguna vez tasaran a un hombre por cinco millones cincuenta mil libras, Danglars se acostó en esa cama, en la que, después de dar dos o tres vueltas, se durmió con la tranquilidad del héroe cuya historia Luigi Vampa estudiaba.