El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo —¿Qué quiere usted decir? —preguntó Mercedes lanzando una mirada imperativa—. ¿Qué quiere usted decir? No le entiendo.
—Quiero decir, Mercedes, que usted es tan dura y tan cruel conmigo porque espera a alguien que va vestido asÃ. Pero ese a quien usted espera es, tal vez, inconstante, y si no lo es, el mar puede serlo por él.
—¡Fernand —exclamó Mercedes—, yo le creÃa buena persona, y me equivocaba! ¡Fernand, tiene usted mal corazón, pidiendo ayuda en sus celos a la cólera de Dios! Pues bien, sÃ, no me escondo, espero y amo a quien usted dice, y si no viene, en lugar de acusar a esa inconstancia que usted invoca, le diré que ha muerto sin dejar de amarme.
El joven catalán tuvo un gesto de rabia.