El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No voy a sacar nada de estos dos tontos —murmuró—, y mucho me temo que estoy aquí entre un borracho y un cobarde: un envidioso que se emborracha con vino cuando debería embriagarse de hiel; y este gran imbécil a quien le acaban de arrebatar a su amante en sus mismas narices, y que se contenta con llorar y lamentarse como un niño. Y sin embargo, tiene los ojos ardientes como esos españoles, esos sicilianos y esos calabreses que saben vengarse tan bien; tiene unos puños que aplastarían la cabeza de un buey con la misma firmeza que lo haría el mazo de un carnicero. Decididamente, el destino de Edmond prevalece; se casará con la muchacha guapa, será capitán y se burlará de nosotros; a menos que… —una lívida sonrisa se dibujó en los labios de Danglars—, a menos que yo intervenga —añadió.

—¡Hola! —gritaba sin cesar Caderousse medio incorporado apoyando los puños en la mesa—, ¡hola!, ¡Edmond! ¿Es que ni ves a los amigos, o es que eres demasiado orgulloso para hablar con ellos?

—No, mi querido Caderousse —respondió Dantès—, no soy orgulloso, sino que soy feliz, y la felicidad ciega, creo, aún más que el orgullo.

—¡Menos mal! Eso sí que es una explicación —dijo Caderousse—. ¡Eh! Buenos días, señora Dantès.

Mercedes saludó con seriedad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker