El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo Después, tras un corto conciliábulo entre las dos, convinieron en que Julie escribiera a su hermano, en guarnición en Nimes, para que viniera rápidamente.
Las pobres mujeres sentÃan instintivamente que necesitaban todas sus fuerzas para soportar el golpe que las amenazaba.
Además, Maximilien Morrel, aunque sólo tenÃa veintidós años, ejercÃa ya una gran influencia sobre su padre.
Era un joven firme y recto. En el momento en el que se trató de elegir una carrera, su padre no quiso imponerle por adelantado un futuro, y consultó los gustos del joven Maximilien. Este declaró, entonces, que querÃa seguir la carrera militar; en consecuencia, llevó a cabo excelentes estudios, entró por oposición en la Escuela Politécnica, y salió de ella como subteniente en el regimiento 53 de infanterÃa. Desde hacÃa un año mantenÃa ese grado, y tenÃa la promesa de ser nombrado teniente en la primera ocasión. En el regimiento, Maximilien Morrel era citado como el rÃgido observante, no sólo de todas las obligaciones impuestas al soldado, sino además de todos los deberes propuestos al hombre, y sólo le llamaban El estoico. Ni qué decir tiene que muchos de los que le llamaban con ese epÃteto lo repetÃan de oÃdas, y ni siquiera sabÃan lo que querÃa decir.